Crónicas de Pazkid (II). La playa, ese lugar hostil.

 

Aparentemente es un día normal de playa. Pazkid, tras sus gafas de sol polarizadas, observa pacientemente todo lo que ocurre a su alrededor y vigila que nada ni nadie altere la paz universal.
 
Continúa observando el panorama, inmóvil, con los ojos bien abiertos tras el cristal polarizado. No ocurre nada, aparentemente todo sigue en calma. La ciudad parece dormida a pesar de escuchar un continuo murmullo lejano que a ratos identifica como alboroto de gente, griterío de niños y en ocasiones como una cantinela algo cansina que dice algo así como “Llevo la patata, oigaaaa, llevo la pepsi, oigaaaaa….”.
 
Al cabo de 47 minutos comienza a mosquearse. El alboroto continúa a pesar de no ver absolutamente nada ni a nadie. Sin embargo, lo que más le inquieta es que aún no haya amanecido siendo ya las tres y media de la tarde!!!

Pazkid decide quitarse las gafas de sol polarizadas y repentinamente una luz cegadora le obliga a cerrar los ojos. Al cabo de unos segundos comienza a abrirlos poco a poco y descubre paulatinamente que la playa está abarrotada de gente. Sale entonces de su refugio nuclear, situado en un punto estratégico de la playa, dispuesto a dar una vuelta. Abandona “la sombrilla”, nombre en clave de su refugio, y comienza la ronda.
 
Al cabo de un rato, para no llamar la atención y evitar el cachondeo ajeno (del que viene siendo objeto desde que salió de “la sombrilla”), decide despojarse de su cinturón generador de campos antiplasmáticos y los opto-acopladores extremos de campo de fuerza que lleva en los brazos. Desde “la sombrilla” oye a su agente superior de soporte (nombre en clave “mamá”) que le grita:
 
– Vuelve a ponerte inmediatamente el flotador y los manguitossssss!!!!!!!!!!

 
Decide hacer caso omiso.

De repente oye un grito pidiendo desconsoladamente auxilio. Su paksentido siempre está alerta. Viene del agua!!!!
 
Pazkid, haciendo uso de la supervelocidad extrema (cercana a la velocidad del sonido) corre hacia la orilla!!! Una vida está en juego y sólo Pazkid puede salvarla.
 
En un abrir y cerrar de ojos llega a la orilla. Sortea las olas con la destreza, la precisión y la técnicas propias de un superhéroe como él. Nada puede c…

beachfaceplant_blog

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One Response to Crónicas de Pazkid (II). La playa, ese lugar hostil.

  1. timeodanao dice:

    Glorioso -me ha alegrado el momento-, de hecho todas mis fuerzas estan contentas:-). Gracias

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