Son muchas y diversas las opiniones sobre las preguntas estúpidas o tontas. Muchos son los padres que tratan de convencer a sus hijos diciéndoles que ”las únicas preguntas tontas son aquellas que no se preguntan”; una labor que se ve entorpecida por el empeño que ponen otros tantos profesores en aclarar a esos mismos niños que “no hay preguntas tontas, sino niños tontos“.
En un profundo estudio que publiqué hace algunos años, y que muchos intelectuales han calificado como una obra de dudosa trascendencia y absoluta pérdida de tiempo, hacía una clasificación de preguntas estúpidas que, en un alarde de originalidad, denominé “Clasificación de Preguntas Estúpidas”.
Uno de los grupos de la clasificación estaba comprendido por aquellas preguntas que hacen referencia a acciones involuntarias que entrañan peligro para nuestra salud. Y la primera de la lista es todo un clásico.
•¿Te has hecho daño?
Todo el colegio, y en especial la clase de 3ºB, recuerda aquel día que Jacobo corría por el patio del colegio con las manos metidas en los bolsillos gritando “¡¡ Pingüino veloz, pingüino veloz !!“.
Fue entonces cuando tropezó con una piedra y, aún con las manos en los bolsillos y sin hacer el más mínimo acto reflejo por evitar el golpe -cosa que sí hicimos inconscientemente todos los que le mirábamos- , se comió el suelo con toda la boca.
Inmediatamente, la profesora, que al igual que el resto del colegio fue testigo de semejante estropicio, corrió hacia Jacobo y cuando estuvo a su lado se detuvo, con cuidado de no pisar la sangre, y le preguntó: “¿Te has hecho daño?“
Otras veces, nuestro interlocutor confunde la voluntariedad de nuestra acción y entonces pregunta qué nos ha impulsado a interponernos en la trayectoria de un balón, pegarle una patada a la altura de la rodilla al pico de la mesa o comernos el pavimento. Y así aparece la siguiente pregunta de la lista.
•¿Qué haces?
A mi personalmente esta pregunta me suele hacer bastante gracia. Pero sólo la pregunta, el resto no me hace reír en absoluto.
En el siguiente vídeo se puede observar perfectamente de qué hablo. Y para ello es imprescindible escucharlo (y no verlo).
Cito textualmente la pregunta:
- Jesús, tío…¿qué haces?
Hay muchas más preguntas, sin duda, pero citarlas todas sería una tarea inútil y al mismo tiempo imposible, ya que el afan de superación personal de muchos es ilimitado.
Contemplen la siguiente foto durante unos segundos.
Sin reirse.
Pues bien, se trata (por desgracia para él) de un elefante marino. Se denomina elefante marino a los pinnípedos del género Mirounga. Este género incluye dos especies, el elefante marino del norte (Mirounga angustirostris) y el elefante marino del sur (Mirounga leonina). El macho de este último es el mayor pinnípedo que existe en la actualidad y, probablemente, también el más feo.
Los elefantes marinos son animales que pasan gran parte de su vida en el mar, de ahí lo de marinos, y como rasgo principal carecen de orejas, de ahí lo de… marinos también.
La inmensa mayoría adolece de una falta de orientación que hace que, llegado el momento, no sean capaces de decidirse por el BUP o la FP.
El elefante marino siempre persigue a sus presas en sentido contrario al de las agujas del reloj. Dado que la mayoría de sus presas suelen huir en sentido horario, el esfuerzo y el tiempo que emplea en la caza se ve reducido enormemente.
Dispone de una gran cantidad de tiempo libre, en gran parte, como se ha dicho anteriormente, por el ahorro de tiempo al cazar y porque la mayoría de los individuos carecen de empleo (originado por la indecisión inicial entre el BUP o FP).
El ritual de apareamiento del elefante marino no tiene nada de especial. Viene a ser como todos los rituales. El macho, tras echar en un caldero un ojo de murciélago, un diente de serpiente, un pelo de la hembra a conquistar y pronunciar el conjuro adecuado, se dirige a la hembra, arquea las cejas y le sonríe. Si la hembra en cuestión le devuelve la sonrisa es que todo ha ido bien y a los pocos minutos consumarán su unión. Si la hembra, por el contrario, no le devuelve la sonrisa puede ser que, o bien el ojo no era de murciélago, o bien el diente no era de serpiente.
Algunos científicos, entre los que me incluyo yo (sin que ellos lo sepan), se han dedicado los últimos años a enviar el siguiente mensaje de texto al resto de la comunidad científica:
“Lo de marino pase, pero ¿qué
coño tiene de elefante?? Pásalo”
Este mensaje llegó al propio descubridor del animal, el mismo que lo llamó “elefante marino”, y no dudó en publicar un breve estudio (que cualquier interesado puede descargar del emule) en el cual explica, a través de numerosas similitudes, por qué eligió dicho nombre común. En dicho estudio, concretamente en la última página del último tomo de la segunda trilogía, adjunta una foto con un pequeño retoque y reta a toda la comunidad científica a encontrar las diferencias entre el “elefante marino” y un elefante común, como prueba del asombroso parecido.
La foto en cuestión.
La respuesta por parte de la comunidad científica no se hizo esperar y fue exáctamente la misma. A través de otra fotografía, ligeramente retocada, retaban a encontrar las diferencias entre el citado pinnípedo y la imagen en cuestión.
Ciertamente, he de reconocer que a mi me cuesta encontrar alguna diferencia. Pero seguro que algún ávido lector sí encuentra alguna. Ánimo!
El Oso fue una gran creación de la Madre Naturaleza. Artísticamente el oso ocupa una etapa muy importante de su obra. Así encontramos al oso negro en su etapa más oscura, al oso panda en su etapa claroscura, al oso perezoso en su etapa tardía, o al oso hormiguero en su etapa cubista. Pero faltaba un oso, algo revolucionario e innovador. La Madre Naturaleza, se sentó entonces en un trozo de hielo, se concentró en busca de inspiración y justo cuando casi lo tenía le interrumpió una criatura que pasaba por allí.
- ¿Por qué no creas un Oso Payaso? - dijo un pingüino que pasaba alegremente por allí.
- Perdona, ¿tú qué criatura eres? - preguntó la Madre Naturaleza con voz poderosa.
- Un pingüino - dijo el animalillo lleno de orgullo.
- No, tú lo que eres es un Pájaro Bobo !!!.
Si hay algo que le sienta mal a La Madre Naturaleza es que la interrumpan mientras piensa en sus cosas. Ya casi lo tenía. Estaba a punto de crear al Oso Arborícola, pero la interrupción del pingüino cambió el destino de la Evolución y el resultado final se vio ligeramente alterado. Así es como nació Mofli, el primer el Koala.
La Madre Naturaleza, consciente del error, quiso darle una oportunidad a Mofli y decidió esperar un tiempo antes de crear más koalas, por si la cosa no iba bien. Así es como Mofli pasó de ser el primer Koala a ser el primer y único Koala.
Al principio se sucedieron todo tipo de anécdotas curiosas y divertidas. Una anécdota digna de mención es la que protagonizó el mismismo Noé que tras construir el arca comenzó a recluir parejas de animales. Cuando creía que había terminado apareció Mofli por allí. Noé ignoraba la existencia de Mofli, el primer y único Koala, y cuando lo vio exclamó: “Coño!!! un oso payaso!!!, por este me van a dar una pasta!!! ” y rápidamente le tendió una red, lo capturó y lo subió al arca. Entonces bajó a buscar a su pareja (a la del Koala, quiero decir, Noé era soltero, ninguna mujer en su sano juicio habría salido con un chiflado así) . La Madre Naturaleza, que se acababa de dar cuenta, pensó que sería divertido ocultarle por un rato que sólo había un Koala.
Después de siete meses de búsqueda por parte de Noé, la cosa ya no tenía tanta gracia. Cuando La Madre Naturaleza vio a Noé llorando y trepando a un árbol del que había colgado una soga con un lazo mientras repetía compulsivamente “Dios, te he fallado, no he sido capaz de reunir a todas las criaturas. Dios, te he fallado, no he sido capaz…” se dio cuenta de que la broma había ido demasiado lejos. Fue entonces cuando La Madre Naturaleza le dijo:
- Noé, no busques más. Sólo hay un koala ! jajaja.
- ….
- Hay que tener sentido del humor, hombre de Dios!!
Ésta fue una anécdota divertida pero a partir de entonces no hubo muchas más, las cosas cambiaron. De hecho fueron de mal en peor. Y la culpa de todo la tuvieron los demás animales, que pueden llegar a ser muy crueles.
- Hola, me llamo Mofli y soy un Koala.
- ¿Un qué?
- Un Koala, un oso arborícola.
- Jajaja, qué dices… Tu eres un OSO PAYASO!.
Se convirtió en el hazmerreír de los animales. Fueron tiempos en los que los osos hormigueros podían llevar una vida normal durante el día porque todas las burlas, todos los chistes, todos los insultos iban dirigidos a Mofli, el primer y único Koala.
La cosa degeneró. Mofli, en lugar de tomar una sabía y admirable decisión como podría haber sido encerrarse en una cueva o bajo tierra y desaparecer para siempre, como en su día hicieron los topos, hizo todo lo contrario: plantó cara. Si alguien se reía de él, Mofli le pegaba. Y así fue como se convirtió en una criatura problemática. Empezó a ir mal en el colegio, a tontear con las drogas… No hacía más que dar disgustos a La Madre Naturaleza.
La Madre Naturaleza no podía soportar más la situación y decidió acabar con el problema de raíz. Un día sentó a Mofli y le dijo lo siguiente:
- Mofli, he decidido que no voy a crear congéneres ni darte herederos.
- ¿Cómo?
- Lo que oyes. A partir de ahora serás Mofli, el último Koala.
A Mofli se le cambió la cara de repente. Puso cara de tristeza absoluta, de romper a llorar, con objeto de ablandar el corazón de La Madre Naturaleza en busca de una segunda oportunidad. Lamentablemente para el Koala, afortunadamente para todos los demás, éste fue un detalle que pasó totalmente inadvertido por La Madre Naturaleza, pues los Koalas tienen una expresividad facial muy limitada, casi nula y por ello parecen tener siempre la misma cara.
Ésta fue la cara de Mofli al recibir la noticia. Por favor, observadla con detenimiento.
¿Alguien detecta alguna señal de pena, abatimiento o dolor? La Madre Naturaleza tampoco, por eso no se retractó en su decisión de acabar con él.
El resto de la historia lo conocemos todos. TELEVISIÓN ESPAÑOLA se enteró por casualidad de que Mofli sería el último Koala y éste fue el motivo de que sus últimos años de vida, en lugar de pasarlos en un zoológico, que habría sido lo más sensato, se convirtiera en el protagonista de una exitosa serie dedicada al público infantil, por ser éste el más débil y vulnerable mentalmente.
La TELEVISIÓN ESPAÑOLA tiene estas cosas. Si el único Koala que hay en el mundo, una criatura inocente a la que la vida ha castigado con crueldad, se va a morir y nadie puede hacer nada por salvarle ¿qué mejor que contárselo a los niños, que nada pueden hacer por evitar su extinción?
Nadie sabe exactamente qué ocurrió con Mofli ya que nadie recuerda el final de la serie, afortunadamente. Lo que si se sabe hoy en día es que hubo una filtración del ADN del animal por parte de algún empleado de TVE y actualmente hay varios Koalas. Ingeniosamente alguien modificó ligeramente la cadena proteica desvinculando así a los Koalas de los Osos y convirtiéndolos en Marsupiales.
Aquí un fragmento de los títulos de crédito. La letra no tiene desperdicio.
Si Mofli tiene sueño es normal que se haya dormido. Lo que no entiendo es una vez que se ha dormido por qué tiene miedo y de qué. En cualquier caso, si está dormido y tiene miedo lo que tiene que hacer es despertarse, no esconderse (en sueños, querrá decir). Luego añade, “Mofli está esperando, Mofli está contento“. ¿Qué coño espera un koala que además es el último de su especie? Pues morirse, claro!!! ¿Y acaso ese es motivo alguno para estar contento? Mofli, además de ser el último Koala, podría haberse hecho llamar el Koala Estúpido.
Desde luego con esta serie hicieron un flaco favor a las especies en peligro de extinción. No sé que puede tener de divertido un sitio por el mero hecho de que en él viva el último ejemplar de una determinada especie animal. “Ven a ser feliz!” dice la canción varias veces. Está claro que el que compuso la canción deseaba que los niños disfrutaran, como él, asistiendo en vivo y en directo a la extinción de una criatura.
En la “Teoría de la Evolución: El Koala (II)“, trataré aspectos biológicos de estas criaturas tan fabulosas como son los Marsupiales y en particular los Koalas, también conocidos como Los Marsupiales Payasos.
Una de las preguntas que más veces nos han hecho durante la infancia ha sido “¿Qué quieres ser de mayor?“. Yo siempre lo tuve claro: “En primer lugar, quiero ser GRANDE y después…”. Y después enumeraba un par de profesiones dignas. Otros niños, como Torrebruno, empezaban directamente a enumerar profesiones pasando por alto ese detalle y así les ha ido.
De pequeño quise ser ninja. Los ninjas tienen un don especial para, si la ocasión lo requiere, pegar collejas sin ser vistos. Actúan de forma elegante y discreta y su arma más valiosa es el sigilo y el subterfugio. Así pues, siempre que un ninja se enfrenta al peligro lo hace valiéndose de sus cualidades; se da media vuelta y se va muy despacito y en silencio.
Muchos niños de mi clase también querían ser ninjas. Otros, como Jacobo, no sabían muy bien lo que querían.
- Mamá, yo de mayor quiero estudiar también Artes Marciales, como la prima. Y quiero ser ninja.
- Tu prima estudia Bellas Artes y te lo he dicho cuarenta veces: se dice ninfa, Jacobo, NINFA !!! Y quítate los tacones que acabo de encerar el parqué !!!.
Ser ninja es duro. Se requiere autocontrol, disciplina, saber vestirse sólo y seguir a pies juntillas una serie finita de reglas ineludibles por todo ninja que se precie.
LOS 5 PRECEPTOS DEL CÓDIGO NINJA.
1.Hay que vestir de negro.
Es sencillamente una cuestión de sentido común. El negro combina con todo y es el color que menos se ensucia.
2.No se puede llevar reloj ni teléfono móvil.
Esta premisa puede resultar muy curiosa a priori. ¿Para qué puede necesitar un ninja un reloj? Efectivamente, para saber la hora. Pero ¿para qué necesita un ninja saber la hora? Para nada. De hecho, si tu le preguntas a un ninja cualquiera “¿qué hora es?” inmediatamente te responderá “Ni lo sé, ni me importa.”
No llevar teléfono móvil es una premisa interna bastante reciente, que se tomó como medida preventiva tras la muerte de un ninja al que le sonó el teléfono móvil en un momento crucial. Lo cierto es que pagó un precio muy alto por no haber apagado el teléfono móvil antes de entrar al cine. Hay gente que no tiene sentido alguno de la medida.
3. No se pueden llevar ni bolso ni tacones.
Es una cuestión de dignidad. A los ninjas no les agrada un pelo que les confundan con otro grupo igualmente sigiloso aunque mucho más letal y temible por no seguir ningún código de honor, ni tener miramiento alguno ni criterio. Los ninjas no disfrutan haciendo su trabajo, como sí lo hace este grupo. Los ninjas tienen familia e hijos a los que mantener, de algo tienen que vivir.
4. Tener autocontrol suficiente como para permanecer inalterable ante lo inesperado.
Si te arrojan desde lo alto una tinaja de aceite hirviendo tienes que permanecer en silencio y quieto. A priori puede parecer mucho más difícil permanecer en silencio que quedarse inmóvil. Sin embargo, lo cierto es que es mucho más angustioso no poderse mover y mirar hacia arriba para ver quién ha sido el hijoputa que te ha tirado aceite hirviendo!. En cualquier caso, si pudieras moverte y mirarle sería igualmente angustioso no poder decirle educadamente: “Hombre, por favor, pon un poco de cuidado que el aceite hirviendo quema!!”.
5. Tener mucho sentido del humor.
Los ninjas tienen un sentido del humor muy desarrollado. Es cierto. Pueden reírse a kilómetros de distancia o intuir el final de los chistes.
Ahora que ya sabemos cómo es un ninja, muchos padres se habrán hecho esta pregunta.
¿CÓMO SABER SI TU HIJO ES UN NINJA?
■ La primera forma de saber si tu hijo es ninja es preguntándoselo directamente. Hay varias formas posibles de hacerlo. Yo optaría por hacerlo en un idioma que entienda el niño y mirándole a los ojos.
- Hijo mío, ¿eres ninja?
Si el niño se da media vuelta y se va muy despacito y en silencio, entonces no hay duda, tu hijo es un ninja. No obstante, puede ocurrir que responda: “No, ¿y tú?”. Llegados a este punto puedes hacer dos cosas.
1. Decirle la verdad al chiquillo y admitir que no eres un ninja.
2. Darte media vuelta e irte muy despacito y en silencio. Esto desconcertará al chaval y podrás reírte un buen rato a su costa.
■ Otra de las pruebas más efectivas que hay consiste en esperar a que el niño esté dormido. Para saber si un niño está dormido basta con entrar silenciosamente en la habitación con una enorme caja vacía de cartón envuelta en papel de regalo. Si el niño se incorpora rápidamente y con una amplia sonrisa pregunta ilusionado “¿Es para mi?” es que aún estaba despierto. Si en su lugar no dice nada, lo más probable es que esté dormido o que, sencillamente, no esté.
Una vez hayamos comprobado que esté, y además dormido, nos acercaremos sigilosamente con cuidado de no despertarlo hasta la cama y una vez allí le dejaremos caer sobre la cara una cucharadita sopera de aceite hirviendo.
Si es un auténtico ninja lo sabremos al instante porque, siguiendo el precepto número 4 del código ninja, no emitirá sonido alguno ni se girará para ver quién ha sido. A lo sumo abrirá mucho los ojos, se le dilatarán las pupilas y tensará mínimamente, casi de forma imperceptible, la mandíbula.
Si no es un ninja puede que se despierte de mal humor, ignorando por completo el precepto número 5 del código ninja.
QUÉ HACER SI TU HIJO NO ES UN NINJA.
■ En primer lugar, si no lo estaba ya, apuntarlo a un colegio y que aprenda a leer y a escribir como mínimo. La educación, además de ser necesaria, es obligatoria en nuestro país hasta los dieciséis años.
■ En segundo lugar, no hay que animarle a que se haga ninja. Mucho menos si tu hijo tiene más de treinta años. Y muchísimo menos que lo haga en público y a rostro descubierto.
Este video pone de manifiesto el segundo consejo. Además, gracias a él, podemos comprender por qué es tan importante para un ninja llevar las armas atadas a la espaldamientras se realizan acrobacias. Las manos sirven para muchas cosas, incluso, pueden llegar a utilizarse para protegerse la cara ante el riesgo inminente de beso con lengua al pavimento.
En cualquier caso este tipo no es un ninja. Si lo fuera, después de la fallida voltereta se habría dado media vuelta y se habría ido muy despacito y en silencio. No habría tratado de ponerse de pie y continuar como si nada con su exhibición…
¿Cuál es tú juego de estrategia favorito? ¿La Oca? Posiblemente lo sea, pero ¿has probado alguna vez a jugar al Juego de La Oca completamente en silencio? Yo sí. Nadie puede decir absolutamente nada hasta que se termine la partida. Puede parecer estúpido, porque en efecto lo es, pero la cosa se complica si, por ejemplo, al jugador de tu derecha le da un ataque al corazón en plena partida. Llamar al 061 y comunicarse por señas es algo extremadamente divertido, sobre todo cuando el tiempo corre en contra de tu mejor amigo.
Hace algunos años observé que, hasta la aparición de “Hundir la Flota con Voz“, la única manera de tener un juego realmente estúpido era tenerlos todos. Paradójico, ¿verdad? Así surgió el primer Juego Estúpido: Juegos Reunidos. Una colección de más de 100 juegos de mesa que servían exclusivamente para jugar al parchís y a la oca. Tiene gracia, ¿verdad?. Y sólo costaba diez mil pesetas. Eso ya no hace tanta gracia. Fue así como se me ocurrió la idea de sacar al mercado una colección de Juegos Estúpidos individuales.
Y es que en TFA Juegos, la empresa que apostó por mi (y perdió), siempre hemos creído que la diversión no ha de tener límites, como la estupidez.
Si ve que su hijo está sentado delante del televisor y de repente grita: ¡ME LO PIDO!, no se preocupe. Aún está a tiempo de hacer algo. A continuación les ofrezco un catálogo de Juegos Estúpidos de verdad, y no lo que encontraréis en la publicidad de vuestro correo o en los anuncios televisivos los próximos días.
■ Ajedrez Republicano ¿Por qué se tiene que acabar la partida si muere el rey? Con el Ajedrez Republicano se acabó esa problemática. Ahora puedes jugar cuanto te dé la gana. Pásate horas y horas jugando al ajedrez tranquilamente, sin la tensión y la angustia de saber que en cuanto maten al rey se acabó la partida.
■ PSP Transparente Si creías que lo has visto todo, te equivocas. La nueva PSP no la vas a ver porque es completamente transparente. Con gráficos mejorados y muy superiores a los de la PSP Opaca (aunque no lo veas, créelo y presume de ello). Descubre nuevas sensaciones y pon al límite todos tus sentidos (menos el de la vista, que no te servirá para nada, y el sentido común). Si se agota la batería no pasa nada, puedes jugar a dejar la consola en un sitio y que tus colegas la busquen (Friofrío, Calientecaliente).
Papá, si no tienes dinero para comprarle la PSP a tu hijo, regálale la caja vacía de la PSP Transparente (disponible por sólo 28’99€). El chaval va a quedar contentísimo. No va a notar la diferencia; tu bolsillo sí. Cada vez que veas que se aburre o baje su autoestima porque sus compañeros en clase se ríen de él, regálale una caja vacía pequeñita… y dile que es el último juego que ha salido.
■ Magia Borrás Sorprende a tus amigos y deja a las chavalas de tu clase con la boca abierta. Coge un lápiz cualquiera. Entrégaselo a tus amigos y pídeles que comprueben que se trata de un lápiz normal y corriente. Acto seguido, sobre un folio, escribe o dibuja algo con dicho lápiz. Date la vuelta con el folio y recita las palabras mágicas (si lo haces en latín ten cuidado con las declinaciones) y mientras tanto usa la goma de Borrás para borrar todo lo escrito. ¡Tachán! ¡Nada por aquí, nada por allí ! nananienonanienooo
■ Quien es quien chino. “¿Tiene ojos rasgados? ¿Tiene el pelo negro? ¿Tiene cara triste?” Acierta quién es quién (si tienes huevos) y serás el campeón mundial. Tírate horas y horas, y minutos y minutos, de diversión desenfrenada jugando a este juego interminable e imposible.
■ Parchís sin fichas
Ahora podrás jugar al parchís de memoria. Efectivamente. Juega al rey de los juegos de mesa sin fichas. Tendrás que memorizar la posición de tus propias fichas y las de tus contrincantes. Si la ficha de un jugador cae en una casilla ocupada por una ficha tuya, reza para que no recuerde que ahí había una ficha tuya y te coma!. ¡¡Disimula !!.
Olvídate de “¡Me pido las rojas! Vaya, falta una ficha… bueno, jugaré con las verdes”. Con el parchís sin fichas se acabaron los problemas. Juega con tu color favorito siempre!!!.
■ Monopoli sin dinero
¿Acaso el dinero da la felicidad? Juega con tus amigos y pásatelo en grande realzando valores como la amistad, el compañerismo o la picaresca. No podréis comprar casas porque no tenéis dinero (como en la vida real) así que tendréis que ocupar las que ya hubiera (mejor si son hoteles). Luego, de buen rollo, pintáis las calles con colores, hacéis malabares y extendéis vuestra felicidad por todo el tablero. Siéntete un verdadero oKupa y usa tu imaginación para poder vivir en una casa sin tener un duro.
■ Tragacubos Juega al fantástico juego de los hipopótamos tragones. El que más cubitos se coma ganará. Recuerda que los cubos no se pueden tocar. Dale muy rápido y con mucha fuerza a tu hipopótamo para que abra la boca y así tendrás más posibilidades de que tu hipopótamo muera antes de cansancio o a hostias que de inanición, que es una muerte extremadamente dura para un hipopótamo tragón.
■ Chincheando sin pilas ¡Es la hora de cazar chinches! Tu cama está llena de chinches inmóviles. Tendrás que coger el mayor número de chinches con las pinzas coge-chinches si quieres ser el ganador, pero ¡ojo!: si están todas quietas será por algo. ¿No te sorprende que las chinches estén todas quietas y sean además de colores chillones? No te fíes y elabora tu propia estrategia para atrapar el mayor número de chinches.
■ El juego de mesa de El Escondite
El tradicional juego del Escondite ahora en su versión juego de mesa. Esconde tu ficha en el tablero lo mejor que puedas y procura que no te pillen!! Si la quedas tendrás que contar desde 30 hasta “¡Ya! Quien no se haya escondido tiempo ha tenido” y tendrás que encontrar en el tablero las fichas de tus oponentes. Nunca gana nadie (como en el juego original del escondite), con lo que podrás pasar horas y horas de diversión sin interrupciones hasta que os aburráis.
Incluye dado (que también se esconde y desaparece; y aparece al cabo de dos o tres años junto con un diente de leche de tu hermana, una moneda de cinco duros de Franco y un tornillo oxidado, en una cajita recuerdo de Almuñecar que hay en el mueble del salón y que nadie sabe exactamente de dónde salió).
-Foto no disponible. No ha habido forma de encontrar el juego-
■ Dominó en braille
Todo un reto. Todas las fichas completamente blancas con los números en braille. Está muy bien para vacilar con los colegas. Una vez que te has viciado puedes montarte en un ascensor y pulsar el botón de la planta deseada con los ojos cerrados!!.
■ Number Scrabble El Juego de los Números Cruzados. ¡Cada número cuenta! Desafía a tus oponentes y forma el número más largo: el número PI con tres decimales, el número de teléfono del equipo A, la edad actual de Heidi… . Si consigues formar un número de nueve cifras (por ejemplo, el número de estrellas que se pueden ver en el cielo en una noche despejada, o en un día oscuro) harás un Number Scrabble.
■ Simon Memento Llega la versión minimalista de Simon: el juego para los niños Mementos. Dispone de un único pulsador de un único color. Memoriza la secuencia más larga que puedas, pero ¡ojo! no te equivoques o tendrás que empezar de nuevo!!!
Cuatro modelos disponibles: Memento Versión Amarillo, Memento Versión Azul, Memento Versión Rojo y Memento Versión Verde. ¡Colecciónalos!
Y ahora decidme, ¿QUÉ OS VAIS A PEDIR POR REYES?
PD: entre todas las respuestas sortearemos un fabuloso y divertido “Tozudo sin silla de montar”.
(si tienes lo que hay que tener, cuélgale algo al caballo).