Teoría de Huevos Sorpresa.

10/Noviembre/2008

 

- Mamá quiero lentejas.
- Jacobo, te he dicho que vamos a comer enseguida.
- ¿Y qué hay para comer?
- Bollycao, KitKat y de postre un huevo Kinder.

El niño piensa “qué asco” y luego añade:

- ¿Si me lo como todo y monto el juguete del huevo Kinder puedo comer luego las lentejas?
- Está bien, pero sólo después de montar el juguete. ¿Me estás oyendo Jacobo? Mira que si no montas el juguete no vas a crecer y te vas a quedar enano para siempre !!!
 
La vida real dista mucho de esta hipotética situación. Lo cierto es que un huevo Kinder, a los ojos de un niño, es mucho más apetecible que un plato de lentejas o uno de coliflores, por ejemplo. Lo triste es que, en ocasiones, a los ojos de un adulto también.
 
Los huevos Kinder son una estafa. En eso estamos de acuerdo todos los que tenemos dos. También las chicas que tengan dos dedos de frente estarán de acuerdo en esto y en que los huevos Kinder ni son algo nuevo, ni son una sorpresa, ni son un chocolate
 
Algo nuevo

Como si un huevo relleno fuera algo nuevo. Todos los huevos traen algo dentro. Todos. Es ridículo pensar lo contrario.

Imagino al tipo que inventó los huevos Kinder llamando a la oficina de patentes

- Oficina Nacional de Patontos. Buenos días, dígame.
- Hola, buenas. Llamaba para patentar una idea genial que acabo de tener.
- Usted dirá…
- Pues nada, que he inventado un huevo relleno, o sea, que dentro lleva algo y…
- Disculpe un momento señor, no se retire.
- …
- Mamáaaaa, Timmy me está pegandoooo….

Sin embargo, un huevo vacío sí sería una novedad, además de una mera estupidez.

Una sorpresa

A veces me pregunto si alguien habrá muerto de infarto alguna vez al abrir un huevo kinder. La mitad de las veces ni me respondo.
 
El niño agita el huevo junto a su oreja y con cara de sospecha le dice a la madre:
 
- Mamá, esto que me has dado tiene algo dentro… – dice el niño mientras comienza a abrir el huevo Kinder con cierta inquietud.
- No fastidies!! – exclama la madre preocupada.
- Dios mio, qué sorpresa!! Trae un juguete dentro!!!. (desmayo)
 
Ridículo. Pero no tanto como el propio niño del anuncio. En cualquier caso, un huevo Kinder no es ni mucho menos un huevo sorpresa. Un huevo sorpresa es otra cosa!!

huevo sorpresa

Un chocolate

Craso error. No se puede decir “un chocolate”, “dos chocolates”, etc. ‘Chocolate’ es “uncountable“, como dirían los ingleses. Es decir, incontable, que no se puede contar. Sin embargo, aquí en España, “uncountable es una persona que se dedica a la contabilidad. Algo que tampoco entenderé pues un contable debería ser una persona que se puede contar. Ejemplo:
 
- Oye, el jueves vamos a ir de cena ¿contamos contigo?
- Por supuesto!!!
 
Ahí está! Una persona contable!! El otro, en todo caso, sería un contador. Aunque, en caso de no ser una persona honrada, es más riguroso el término cuentista!!.

Tras varios años de constante investigación, y digo investigación constante porque los resultados derivados han sido cero, he sacado en claro un dato: comer huevos Kinder no potencia en absoluto la capacidad de interpretación. Los que no me crean que hagan la prueba. Atiborrad a un niño a huevos Kinder y que interprete algo luego. El resultado habla por sí mismo.

Si el niño es chino ni tan siquiera hará falta que lo atiborréis a huevos Kinder para que se convierta en un pésimo actor, dado que los chinos tienen una particular facilidad para tener siempre la misma cara.

El anuncio corrobora que un huevo Kinder no es una sorpresa a juzgar por la cara del niño (idéntica a la que pondría si se le cae un bolígrafo al suelo), no es un juguete (puesto que un juguete no es un desafío que consiste en cronometrar el tiempo que tardas en unir cuatro piezas) sino un objeto de exhibición en un museo infantil, y tampoco está hecho de delicioso chocolate que encanta a los niños.

Esto último es más que evidente. Al final, un huevo Kinder siempre se lo termina comiendo el hermano mayor (como en el anuncio) o un adulto (como en la vida real).


Teoría de Señales (I)

5/Octubre/2008

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A lo largo de la vida nos encontramos un sinfín de señales viales. Las hay de todo tipo y condición. Y tanto es así, que muchas personas han dedicado toda su vida a su observación y estudio.

Leonard Schovïnz fue uno de ellos. Estudioso de todas las señales y gran apasionado de la panceta, escribió varios artículos de divulgación científica sobre las señales viales. En un famoso artículo en la revista “Signals Rock!” afirmó que ”Las señales viales son como las mujeres: uno nunca tiene la certeza al cien por cien de saber qué quieren decirnos“. Y lo demostraba con un extenso catálogo de señales de dudoso significado donde el propio autor proponía varias opciones. He aquí una pequeña muestra.

QUÉ INDICAN LAS SIGUIENTES SEÑALES:

Señal 1.

1. Bienvenido a Barrio Sésamo. Hoy “La letra A”.
2. Advertencia: Se encuentra usted en la zona de “La letra A”!! Niños, no os separéis de vuestra madre.
3. Por favor, lleven sus hijos al principio del alfabeto.
4. Cuidado con los niños que cruzan esta calle excepto con aquellos cuyos nombres empiecen por la letra A.

Señal 2.

1. Advertencia: Aliens cayéndose de su nave detrás de esta valla.
2. Advertencia: Aviones gigantes de papel en este área.
3. Advertencia: Ladrones de skateboard realmente rápidos!!!
4. Advertencia para personas de goma: rampa!

Señal 3. 

1. Información: Está usted entrando en una zona residencial ideal.
2. Zona exclusiva para personas que tengan un niño futbolista, un coche y una casa.
3. Encuentre la figura que sobra!
4. Información: si se le cae la cabeza, vendrá un niño y le pegará una patada!

 Señal 4.

1. Peligro: zona de ingravidez.
2. Atención: zona muy graciosa. Esté preparado para tirarse al suelo de la risa en cualquier momento.
3. Peligro: personas sin cuello!!.
4. Peligro: abducciones!!

Señal 5.

1. Acceso para personas que lleven paracaídas.
2. Atención, zona para personas con jetpacks.
3. Peligro: a partir de este punto puede que vea doble!!
4. Acceso exclusivo a “cazafantasmas” a partir de este punto.

(…)

Leonard Schovïnz, estudioso de la señales viales, afirmaba en otro artículo de carácter más formal: “Llevo más de 40 años de vida dedicados al estudio de las señales viales, y todas las señales inducen a error, son ambiguas…por eso, señoría, me declaro inocente“.

Leonard Schovïnz escribiría un año más tarde su última obra “La Génesis y El Todo de las Señales Viales” desde la cárcel, donde pasó el resto de su vida, y en la que concluía diciendo “El grado de acierto en la interpretación del mensaje de una señal vial será inversamente proporcional a la relevancia del mensaje (…) Si hay multa o condena en caso de incumplimiento, el mensaje será lo más ambiguo posible!.


Superhéroes estúpidos (I)

21/Junio/2008

O formas estúpidas de combatir el mal.

SUPERSOR

Mari Cruz llevaba una vida de lo más normal en un convento de Cracovia, hasta que una tarde se le acercó una hermana llorando y le contó algo que le cambiaría la vida.

- ¿Por qué lloras, hermana?- preguntó Mari Cruz.
- Anoche salí a rezar con unas amigas y de vuelta al convento un ex-toxicómano me preguntó la hora.
- ¿Y tú qué hiciste? – preguntó Mari Cruz inquieta.
- Me arrodillé, presa del pánico, y le hice una fellatio – y se echó a llorar.
- PERO QUE HIJO DE P…- Mari Cruz se echó las manos a la boca y evitó maldecir en la casa del Señor.

Mari Cruz no quedó indiferente y tras esta estremecedora historia decidió que estaba harta de recibir a DIOS y había llegado la hora de que TODO DIOS recibiera. Y así es como Mari Cruz pasó a amasar alfajores y recoger ropa para los pobres durante el día y por las noches convertirse en SUPERSOR. Mari Cruz se pone un antifaz negro, para que no la reconozcan, y recorre las calles de Cracovia en compañía de un guitarra española y una bolsa de plástico.

SUPERSOR es el único superhéroe que sabe interpretar más de tres mil canciones diferentes con los mismos acordes (DO, RE, SOL) y siempre el mismo acompañamiento de guitarra.

En una ocasión acorraló a un niño de doce años que estaba fumando, le quitó el pitillo, desenfundó su guitarra y le cantó durante más de siete horas seguidas ALABARÉ y JESUS TE AMA. Gracias a SUPERSOR aquel niño no volvió a fumar en su vida (en el psiquiátrico lo tienen terminantemente prohibido).

Su arma más letal es el estribillo crescendo con  “LA LA LA” y movimiento acompasado de cabeza. En el momento álgido se detiene y aprovecha el desconcierto del malhechor para pedirle que le acompañe con las palmas. Tras varios minutos a cappella, reanuda el acompañamiento de guitarra y vuelve al estribillo, en una explosión de alegría musical casi divina, que hace que ni el más villano del mundo sea capaz de contener las lágrimas y derrumbarse.

Se sabe para qué usa la guitarra española, pero hasta la fecha nadie sabe para qué sirve la bolsa de plástico de SUPERSOR.

 

 
SIMMAN, el Hombre SIM

Su archienemigo es un villano de pelo corto que lleva anillos de oro y que va por la calle y el metro escuchando “reguetón” a todo trapo con un móvil que, a pesar de ser de última generación, según dice, suena como el culo.

SIMMAN, para combatirlo, le hace llamadas pérdidas con número oculto y no para hasta que le agota la batería del móvil. El villano, además de rallarse y entrarle una paranoia en la cabeza por no saber qué pibita le estaba dando los toques, deja de dar por saco con la música del móvil, salvando con ello al mundo de la vergüenza ajena.

Se trata de un superhéroe comprometido con el bien. Por ello siempre usa el corrector ortográfico en todos y cada uno de sus mensajes de texto.

Otras hazañas de SIMMAN:
- Liberar un nokia 3200 sin cable por sólo 20 euros.
- Llamar al teléfono de información de amena, conseguir la información que quiere a la primera, quedar satisfecho con la respuesta y colgar el teléfono con una sonrisa. Todo ello en la misma llamada.
- Consultar el saldo del móvil mirando las estrellas.

 

EL NIÑO COÑAZO

El Niño Coñazo se lanza a la calle con una moneda de 50 céntimos y 2 de veinte. Entra en una tienda, pone las monedas en el mostrador, se concentra y ….

- Me daaaaa …
- (…)
- ……un huevito, …..un ladrillito…..
- (…)
- ¿Esto cuánto vale?!
- Cinco céntimos.
- Ah….

Pasados 37 minutos continúa diciendo:

- …. me da una fresita,… (…) … un palote…mmm
- (…)
- ……¿cuánto llevo?

Tras nueve interminables horas pegado al mostrador de la tienda, consiguió que el propio tendero, motu proprio, llamase a la policía y confesara con lágrimas en los ojos que su negocio de chucherías era realmente una tapadera para vender litronas, cocacolas de 2 litros y botellas de whisky a chavales de dieciséis años los viernes y los sábados por la noche. La policía se lo llevó detenido dos horas más tarde.

Tres días después, la policía volvió a la tienda a llevarse al Niño Coñazo, que aún permanecía al otro lado del mostrador balbuceando: “….un melón relleno de chicle…. una esponjita…”

En otra ocasión, el Niño Coñazo se pasó las once horas y media que dura el viaje en autobús “Algeciras – Salou” preguntando “¿Falta mucho?”. El pasajero que viajaba detrás suya no aguantó la presión y, en la primera parada que hicieron, se entregó a la guardia civil confesando que una vez, hacía diez años, había conducido bajo los efectos del alcohol.

Otras hazañas de “El Niño Coñazo”:
- Gritar en la playa durante más de 6 horas seguidas y sin pausa: “Papá mira lo que hago…papá, míra lo que hago…mírame, papá!
- Golpear repetidamente un objeto, ignorando las advertencias de un mayor, hasta que lo rompe. Una vez roto, se sorprende y se echa a llorar desconsoladamente durante ciento ochenta minutos.
- …”Pero mírame papáaa!!!”

 


Teoría de nombres.

28/Mayo/2008

¿En qué se parece Coco, el monstruo azul de Barrio Sésamo, a un coco?

Pues, por extraño que parezca, si pintamos un coco de azul y le ponemos los ojos y la nariz del monstruo tenemos lo siguiente.

Y uno se rinde a la evidencia, pintada de azul. A lo mejor el muñeco inicial era marrón y de ahí su nombre, mantienen algunos estudiosos. Otros, sin embargo, los que no han estudiado en su vida, piensan que a lo mejor los cocos incialmente eran de color azul.

¿Y en qué se parece Gazpacho, de la serie Los Fruitis, a un gazpacho? Pues, por extraño que parezca, si repetimos el mismo ejercicio comprobamos lo siguiente:

Efectivamente, en nada!! En este caso, los que no han estudiado en su vida, se dividen en dos grupos. Los que opinan por un lado que el dibujo animado podría haberse llamado PIÑA, por ejemplo, y los que opinan que, en lugar de una piña, el dibujo animado podría haber sido un vaso de gazpacho. En esta ocasión, los estudiosos prefieren continuar estudiando a perder el tiempo en tonterías de semejante magnitud.

Este, como conclusión, es un claro ejemplo de cómo un nombre no puede estar peor puesto.

Pero hay un nombre al que ni los estudiosos, ni los otros, han conseguido encontrarle explicación alguna: LEROY-MERLIN. Siempre que paso por delante de uno de estos supermercados del bricolaje me quedo mirando el nombre y me pregunto en silencio: ¿POR QUÉ?

Ni corto ni perezoso repetí el mismo ejercicio que en los dos casos anteriores, a ver qué sucedía. Para mi sorpresa lo que obtuve fue lo siguiente:

E inmediatamente me asaltaron varias impresiones:

1. Es extraño, porque Merlin, el mago, no creo que sepa bailar.
2. Leroy, por el contrario, sí sabe, aunque a estas alturas de la vida dudo que se acuerde.
3. Ninguno de los dos sabe nada de bricolaje.
4. Y, por último, ahora entiendo por qué Baltasar es el único Rey Mago sin barba!

Y, aunque nadie se pone de acuerdo de si es un nombre bien escogido o no, lo cierto es que todos, nos guste o no, lo entendamos o no, cuando pasamos por delante de un Leroy-Merlin pensamos en lo mismo… en LEROY, el negro de FAMA, Y en MERLIN, el mago!!! (somos así de simples)

Yo lo habría llamado simplemente SuperBrico, o en su defecto, Mercolaje.


Preguntas estúpidas (I).

1/Diciembre/2007

Son muchas y diversas las opiniones sobre las preguntas estúpidas o tontas. Muchos son los padres que tratan de convencer a sus hijos diciéndoles que ”las únicas preguntas tontas son aquellas que no se preguntan”; una labor que se ve entorpecida por el empeño que ponen otros tantos profesores en aclarar a esos mismos niños que “no hay preguntas tontas, sino niños tontos“.

En un profundo estudio que publiqué hace algunos años, y que muchos intelectuales  han calificado como una obra de dudosa  trascendencia y absoluta pérdida de tiempo, hacía una clasificación de preguntas estúpidas que, en un alarde de originalidad, denominé “Clasificación de Preguntas Estúpidas”.

Uno de los grupos de la clasificación estaba comprendido por aquellas preguntas que hacen referencia a acciones involuntarias que entrañan peligro para nuestra salud. Y la primera de la lista es todo un clásico.

 ¿Te has hecho daño?

Todo el colegio, y en especial la clase de 3ºB, recuerda aquel día que Jacobo corría por el patio del colegio con las manos metidas en los bolsillos gritando “¡¡ Pingüino veloz, pingüino veloz !!“.

Fue entonces cuando tropezó con una piedra y, aún con las manos en los bolsillos y sin hacer el más mínimo acto reflejo por evitar el golpe -cosa que sí hicimos inconscientemente todos los que le mirábamos- , se comió el suelo con toda la boca.

Inmediatamente, la profesora, que al igual que el resto del colegio fue testigo de semejante estropicio, corrió hacia Jacobo y cuando estuvo a su lado se detuvo, con cuidado de no pisar la sangre, y le preguntó: “¿Te has hecho daño?

Otras veces, nuestro interlocutor confunde la voluntariedad de nuestra acción y entonces pregunta qué nos ha impulsado a interponernos en la trayectoria de un balón, pegarle una patada a la altura de la rodilla al pico de la mesa o comernos el pavimento. Y así aparece la siguiente pregunta de la lista.

 ¿Qué haces?

A mi personalmente esta pregunta me suele hacer bastante gracia. Pero sólo la pregunta, el resto no me hace reír en absoluto. 

En el siguiente vídeo se puede observar perfectamente de qué hablo. Y para ello es imprescindible escucharlo (y no verlo).

Cito textualmente la pregunta:

- Jesús, tío…¿qué haces?

Hay muchas más preguntas, sin duda, pero citarlas todas sería una tarea inútil y al mismo tiempo imposible, ya que el afan de superación personal de muchos es ilimitado.