- Mamá quiero lentejas.
- Jacobo, te he dicho que vamos a comer enseguida.
- ¿Y qué hay para comer?
- Bollycao, KitKat y de postre un huevo Kinder.
El niño piensa “qué asco” y luego añade:
- ¿Si me lo como todo y monto el juguete del huevo Kinder puedo comer luego las lentejas?
- Está bien, pero sólo después de montar el juguete. ¿Me estás oyendo Jacobo? Mira que si no montas el juguete no vas a crecer y te vas a quedar enano para siempre !!!
La vida real dista mucho de esta hipotética situación. Lo cierto es que un huevo Kinder, a los ojos de un niño, es mucho más apetecible que un plato de lentejas o uno de coliflores, por ejemplo. Lo triste es que, en ocasiones, a los ojos de un adulto también.
Los huevos Kinder son una estafa. En eso estamos de acuerdo todos los que tenemos dos. También las chicas que tengan dos dedos de frente estarán de acuerdo en esto y en que los huevos Kinder ni son algo nuevo, ni son una sorpresa, ni son un chocolate.
■ Algo nuevo
Como si un huevo relleno fuera algo nuevo. Todos los huevos traen algo dentro. Todos. Es ridículo pensar lo contrario.
Imagino al tipo que inventó los huevos Kinder llamando a la oficina de patentes.
- Oficina Nacional de Patontos. Buenos días, dígame.
- Hola, buenas. Llamaba para patentar una idea genial que acabo de tener.
- Usted dirá…
- Pues nada, que he inventado un huevo relleno, o sea, que dentro lleva algo y…
- Disculpe un momento señor, no se retire.
- …
- Mamáaaaa, Timmy me está pegandoooo….
Sin embargo, un huevo vacío sí sería una novedad, además de una mera estupidez.
■ Una sorpresa
A veces me pregunto si alguien habrá muerto de infarto alguna vez al abrir un huevo kinder. La mitad de las veces ni me respondo.
El niño agita el huevo junto a su oreja y con cara de sospecha le dice a la madre:
- Mamá, esto que me has dado tiene algo dentro… – dice el niño mientras comienza a abrir el huevo Kinder con cierta inquietud.
- No fastidies!! – exclama la madre preocupada.
- Dios mio, qué sorpresa!! Trae un juguete dentro!!!. (desmayo)
Ridículo. Pero no tanto como el propio niño del anuncio. En cualquier caso, un huevo Kinder no es ni mucho menos un huevo sorpresa. Un huevo sorpresa es otra cosa!!

■ Un chocolate
Craso error. No se puede decir “un chocolate”, “dos chocolates”, etc. ‘Chocolate’ es “uncountable“, como dirían los ingleses. Es decir, incontable, que no se puede contar. Sin embargo, aquí en España, “uncountable“ es una persona que se dedica a la contabilidad. Algo que tampoco entenderé pues un contable debería ser una persona que se puede contar. Ejemplo:
- Oye, el jueves vamos a ir de cena ¿contamos contigo?
- Por supuesto!!!
Ahí está! Una persona contable!! El otro, en todo caso, sería un contador. Aunque, en caso de no ser una persona honrada, es más riguroso el término cuentista!!.
Tras varios años de constante investigación, y digo investigación constante porque los resultados derivados han sido cero, he sacado en claro un dato: comer huevos Kinder no potencia en absoluto la capacidad de interpretación. Los que no me crean que hagan la prueba. Atiborrad a un niño a huevos Kinder y que interprete algo luego. El resultado habla por sí mismo.
Si el niño es chino ni tan siquiera hará falta que lo atiborréis a huevos Kinder para que se convierta en un pésimo actor, dado que los chinos tienen una particular facilidad para tener siempre la misma cara.
El anuncio corrobora que un huevo Kinder no es una sorpresa a juzgar por la cara del niño (idéntica a la que pondría si se le cae un bolígrafo al suelo), no es un juguete (puesto que un juguete no es un desafío que consiste en cronometrar el tiempo que tardas en unir cuatro piezas) sino un objeto de exhibición en un museo infantil, y tampoco está hecho de delicioso chocolate que encanta a los niños.
Esto último es más que evidente. Al final, un huevo Kinder siempre se lo termina comiendo el hermano mayor (como en el anuncio) o un adulto (como en la vida real).
Escrito por javierdebe 