Agosto.
8/Agosto/2007Agosto viene marcado por un hecho singular pero real como la vida misma: la visualización de la delgada línea que establece el límite entre “esta vez pase” y “hasta aquí podíamos llegar“.
Encontrar el alféizar o poyete de la ventana repleto de restos de sandía mordisqueada una vez pase. Podría haber sido fruto de un descuido (si pasamos por alto el empeño que precisa un descuido así), pero, teniendo en cuenta el peso de un trozo de sandía (nada despreciable a la hora de medir la fuerza de impacto), encontrar por enésima vez la ventana (alféizar, cristales e incluso cortina interior) con trozos y manchas de la fruta del verano por antonomasia…. hasta aquí podíamos llegar!
Uno, a pesar de ser de condición natural paciente, comprensivo y taciturno en ocasiones, también rebasa dicho límite alguna que otra vez. Pregunto: ¿quién mejor que un vecino para empujar a una persona de condición natural paciente, comprensiva y taciturna en ocasiones al vacío visceral que hace atravesar la citada línea? Se me ocurren un par de ejemplos que superan con creces las habilidades de un vecino, pero muchos coincidirán conmigo en que los vecinos poseen cierta maña, por lo general bastante alta, para invitar a cruzarla.
En mi portal se podía leer esta mañana la siguiente nota, que me tomo la licencia de citar textualmente:

A LA ATENCIÓN DE QUIEN PROCEDA.
Tirar trozos de sandía a la calle por la ventana es algo muy feo. Sobre todo si no se tiene buena puntería y en lugar de caer la fruta en la calle (un blanco bastante sencillo) lo hace en la ventana de cualquier otro vecino (un blanco bastante inoportuno).
En vista de que los hechos no son aislados, y por ende, no son fruto de un mero descuido, me atrevo a hacer una sugerencia. Si verdaderamente se trata de un especial interés en mejorar las dotes en el lanzamiento de fruta con precisión mi consejo es que, en primer lugar, se marque a tal efecto metas mucho más sencillas, como por ejemplo, el lanzamiento de fruta al cubo de la basura de su propia casa, desde la distancia que se considere oportuna. Y cuando mejore su puntería, que pase entonces a pruebas con mayor grado de dificultad, como encestar una uva en el techo de la iglesia (que es algo que a mi personalmente me trae sin cuidado alguno).
Mientras tanto, ruego que se abstenga de realizar prácticas al aire libre. Mi ventana y yo le estaremos enormemente agradecidos!
Atentamente, un vecino con buena puntería (razón de más para, si lo expuesto aquí no le convence, pensárselo un par de veces antes de tirar nada por la ventana)
Nota: dicho portal pertenece a un edificio que se encuentra pegado literalmente a una iglesia, en cuyo tejado podría instalarse una piscina olímpica o un puerto de aterrizaje para helicópteros de gran tonelaje. Esto da una idea aproximada del tamaño y, por consiguiente, de la dificultad que pudiera entrañar encestar una uva en él.
Lo triste del asunto es que dudo mucho que el destinatario de tan solemne documento sea capaz de interpretar el contenido del mismo y sus aviesas intenciones. Ante lo cual no me queda otra cosa más que añadir que…
“Agosto me causa un desasosiego tal, que mandaría algunos vecinos a tomar por
cierto, el calor que hace no es ni medio normal, verdad?”
Publicado por javierdebe

