El elefante marino.
15/Enero/2007Contemplen la siguiente foto durante unos segundos.
Sin reirse.

Pues bien, se trata (por desgracia para él) de un elefante marino. Se denomina elefante marino a los pinnípedos del género Mirounga. Este género incluye dos especies, el elefante marino del norte (Mirounga angustirostris) y el elefante marino del sur (Mirounga leonina). El macho de este último es el mayor pinnípedo que existe en la actualidad y, probablemente, también el más feo.
Los elefantes marinos son animales que pasan gran parte de su vida en el mar, de ahí lo de marinos, y como rasgo principal carecen de orejas, de ahí lo de… marinos también.
La inmensa mayoría adolece de una falta de orientación que hace que, llegado el momento, no sean capaces de decidirse por el BUP o la FP.
El elefante marino siempre persigue a sus presas en sentido contrario al de las agujas del reloj. Dado que la mayoría de sus presas suelen huir en sentido horario, el esfuerzo y el tiempo que emplea en la caza se ve reducido enormemente.
Dispone de una gran cantidad de tiempo libre, en gran parte, como se ha dicho anteriormente, por el ahorro de tiempo al cazar y porque la mayoría de los individuos carecen de empleo (originado por la indecisión inicial entre el BUP o FP).
El ritual de apareamiento del elefante marino no tiene nada de especial. Viene a ser como todos los rituales. El macho, tras echar en un caldero un ojo de murciélago, un diente de serpiente, un pelo de la hembra a conquistar y pronunciar el conjuro adecuado, se dirige a la hembra, arquea las cejas y le sonríe. Si la hembra en cuestión le devuelve la sonrisa es que todo ha ido bien y a los pocos minutos consumarán su unión. Si la hembra, por el contrario, no le devuelve la sonrisa puede ser que, o bien el ojo no era de murciélago, o bien el diente no era de serpiente.
Algunos científicos, entre los que me incluyo yo (sin que ellos lo sepan), se han dedicado los últimos años a enviar el siguiente mensaje de texto al resto de la comunidad científica:
“Lo de marino pase, pero ¿qué
coño tiene de elefante?? Pásalo”
Este mensaje llegó al propio descubridor del animal, el mismo que lo llamó “elefante marino”, y no dudó en publicar un breve estudio (que cualquier interesado puede descargar del emule) en el cual explica, a través de numerosas similitudes, por qué eligió dicho nombre común. En dicho estudio, concretamente en la última página del último tomo de la segunda trilogía, adjunta una foto con un pequeño retoque y reta a toda la comunidad científica a encontrar las diferencias entre el “elefante marino” y un elefante común, como prueba del asombroso parecido.
La foto en cuestión.

La respuesta por parte de la comunidad científica no se hizo esperar y fue exáctamente la misma. A través de otra fotografía, ligeramente retocada, retaban a encontrar las diferencias entre el citado pinnípedo y la imagen en cuestión.

Ciertamente, he de reconocer que a mi me cuesta encontrar alguna diferencia. Pero seguro que algún ávido lector sí encuentra alguna. Ánimo!
Publicado por javierdebe

