Citas famosas. Heráclito de Éfeso.

26/Enero/2007

He observado que en todo blog que se precie se pueden encontrar numerosas citas famosas que los propios autores de los blogs recopilan; ignoro el motivo. No obstante, y para dar un poco más de dinamismo a este sitio, he decidido hacerlo yo también. Para ello acabo de crear (porque siempre hay que creer en algo) una nueva sección dedicada a dicho fin: Citas famosas. 

Esta semana es el turno de Heráclito de Éfeso y su cita más famosa.

comilla.gifA las nueve y cuarto en la placita de siempre!! 
            Y no llegues tarde, Parménides!.
                                                                           Heráclito de Éfeso

Pocas son las cosas que sabemos de la vida de Heráclito de Éfeso. Vivió hacia comienzos del siglo V a.C. (544 adC – 484 adC) y era natural de Éfeso, aunque allí se le conocía simplemente por Heráclito (al igual que llamamos simplemente “comida” a la comida china cuando estamos en China).

De niño jamás destacó en el colegio. En los partidos de fútbol del recreo, como era un niño gordito, siempre lo ponían de portero a pesar de su deseo de ser pivote ofensivo (únicamente por lo bien que sonaba). Le gustaba la plastilina, siempre y cuando no hubiera otra cosa para merendar, y jamás tuvo gusanos de seda (lo que nos da una idea de la infancia tan triste que pasó).

Los niños solían gastarle infinidad de bromas, cosas de niños. Cuando terminaba la clase corrían todos a la puerta y esperaban formando un semicírculo en torno a la puerta a que saliera Heráclito. Cuando este aparecía por la puerta todos gritaban con todas sus fuerzas “Heráclito, gordo de mierda!” y rompían a aplaudir!! Los profesores confiesan que eran momentos muy emotivos, en los cuales incluso el propio Heráclito terminaba llorando de la emoción.

Una vez que Heráclito andaba recogiendo flores del patio para su “libro de flores”, Jenófanes, un niño más fuerte que Heráclito aunque con un nombre mucho más feo, se dirigió hacia él y sin mediar palabra comenzó a golpearle. A los pocos minutos, se vio obligado a interrumpir la brutal paliza ante el aparente esfuerzo del propio Heráclito por decir algo. Jenófanes se detuvo para que Heráclito hablara. “¿Pero qué haces? Si no te he hecho nada!!”, exclamó atemorizado Heráclito. La respuesta de Jenófanes fue inmediata: “Es que me llegas a hacer algo… y te mato, gordo de mierda!!!”

Heráclito pasó de ser un niño alegre y divertido a ser un niño callado y tenio, o solitario. A su traumática aunque emotiva infancia hay que añadir la trágica muerte de su padre Diógenes originada por un síndrome desconocido (aunque algunos médicos señalan que murió simplemente por un trastorno que le llevaba a acumular basura en casa). Todo esto, unido además a la crítica situación que atravesaba la selección griega de baloncesto, llevaron a Heráclito, y a su nuevo y único amigo Parménides, a un camino en espiral del que nunca saldría. Así fue como comenzó a tontear con las drogas y, por qué no decirlo, a escribir libros.

Los fragmentos que conservamos de Heráclito (de su obra, se entiende) revelan su carácter enigmático y oracular, carácter que ya en su época le valió el sobrenombre de “el Oscuro” y el desprecio de toda la gente que no sabía el significado de la palabra oracular, incluído el mío propio.

Así pues, se podía escuchar a Heráclito decir en voz alta desde unos escalones del ágora de Éfeso:

“El devenir es el Principio de Todas las Cosas. Todo es fuego que se enciende y se apaga según una medida. La tensión entre los contrarios en lucha genera el movimiento. Parménides, esta mierda que has traído hoy se sube muy rápido!!!”

heraclito.jpg

Sobre estas líneas una imagen de Heráclito de Éfeso partiendo una nuez (con el poder de la mente, según él) tras una de las incontables citas con Parménides.


El elefante marino.

15/Enero/2007

Contemplen la siguiente foto durante unos segundos.

 Sin reirse.

Pues bien, se trata (por desgracia para él) de un elefante marino. Se denomina elefante marino a los pinnípedos del género Mirounga. Este género incluye dos especies, el elefante marino del norte (Mirounga angustirostris) y el elefante marino del sur (Mirounga leonina). El macho de este último es el mayor pinnípedo que existe en la actualidad y, probablemente, también el más feo.

Los elefantes marinos son animales que pasan gran parte de su vida en el mar, de ahí lo de marinos, y como rasgo principal carecen de orejas, de ahí lo de… marinos también.

La inmensa mayoría adolece de una falta de orientación que hace que, llegado el momento, no sean capaces de decidirse por el BUP o la FP.

El elefante marino siempre persigue a sus presas en sentido contrario al de las agujas del reloj. Dado que la mayoría de sus presas suelen huir en sentido horario, el esfuerzo y el tiempo que emplea en la caza se ve reducido enormemente.

Dispone de una gran cantidad de tiempo libre, en gran parte, como se ha dicho anteriormente, por el ahorro de tiempo al cazar y porque la mayoría de los individuos carecen de empleo (originado por la indecisión inicial entre el BUP o FP).

El ritual de apareamiento del elefante marino no tiene nada de especial. Viene a ser como todos los rituales. El macho, tras echar en un caldero un ojo de murciélago, un diente de serpiente, un pelo de la hembra a conquistar y pronunciar el conjuro adecuado, se dirige a la hembra, arquea las cejas y le sonríe. Si la hembra en cuestión le devuelve la sonrisa es que todo ha ido bien y a los pocos minutos consumarán su unión. Si la hembra, por el contrario, no le devuelve la sonrisa puede ser que, o bien el ojo no era de murciélago, o bien el diente no era de serpiente.

Algunos científicos, entre los que me incluyo yo (sin que ellos lo sepan), se han dedicado los últimos años a enviar el siguiente mensaje de texto al resto de la comunidad científica:

“Lo de marino pase, pero ¿qué
coño tiene de elefante?? Pásalo”

Este mensaje llegó al propio descubridor del animal, el mismo que lo llamó “elefante marino”, y no dudó en publicar un breve estudio (que cualquier interesado puede descargar del emule) en el cual explica, a través de numerosas similitudes, por qué eligió dicho nombre común. En dicho estudio, concretamente en la última página del último tomo de la segunda trilogía, adjunta una foto con un pequeño retoque y reta a toda la comunidad científica a encontrar las diferencias entre el “elefante marino” y un elefante común, como prueba del asombroso parecido.

La foto en cuestión.

 

La respuesta por parte de la comunidad científica no se hizo esperar y fue exáctamente la misma. A través de otra fotografía, ligeramente retocada, retaban a encontrar las diferencias entre el citado pinnípedo y la imagen en cuestión.

Ciertamente, he de reconocer que a mi me cuesta encontrar alguna diferencia. Pero seguro que algún ávido lector sí encuentra alguna. Ánimo!


Enero

12/Enero/2007

En esta nueva sección titulada “12 meses, 12 causas”, daremos cada mes la oportunidad a una persona elegida al azar y ante notario (también elegido al azar y ante otro notario) de dejar unas líneas para la posteridad (para la mayoría de los mortales) y para la anterioridad (para los que puedan viajar al pasado).

(Entrevistador) – ¿Nombre? 
(¿?) – Pristina, con pe.
(E) – ¿Edad?
(Pristina con pe) – 25 para 26.
(E) – ¿Signo del zodiaco?
(P) – Superpositivo!!!
(E) – …
(P) – (continúa sonriendo)
(E) – En fin, ya sabes que tienes la oportunidad de decir unas palabras para nuestra sección “12meses/12causas”. Enero te causa…


Enero me causa una sensación de cansancio y agobio, con tantas… ’seeilss’… ayss, cómo se dice?… ¡¡rebajas!!.”

Pristina, 25 años, superpositiva.
12 meses, 12 causas.