Teoría de Frases Enanas(I): Rápido, que se van las vitaminas!

Frases Enanas (I): Rápido, que se van las vitaminas.
Me fui a la cama con 38 grados, afortunadamente. Con siete más, 45 grados, tendría que haber dormido sentado con las piernas rectas. Fiebre. Una gripe común y una sonrisa: al día siguiente no iría al colegio. Doble sonrisa: olvidé la mochila con los cuadernos y la tarea de sociales y naturales en el colegio.

Aquella noche cené un plato de arroz blanco. Mientras cenaba pensaba que era un nombre de plato muy ingenioso, tanto como llamarle a otro “lechuga verde“. Después de cenar mi padre me entregó una caja. Era un regalo a modo de vacuna anímica. Su interior contenía un increíble inodoro, o retrete, que se transformaba en Robot. Me quedé mirándolo y me toqué la frente (efectivamente, tenía fiebre). Mi padre al ver mi reacción, sonrió y me dijo: “¡Es Optimus Prime!”. Le devolví la sonrisa y asentí con la cabeza (por no desilusionarlo más que nada). Realmente no se trataba de Optimus Prime pero me cayó simpático. Lo bauticé como Robotrete.

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Comienza un nuevo día. Tu madre te prepara un zumo de naranja. “Tómatelo!”, te dice. Te lo deja encima de la mesa y se pone a hacer sus cosas.

Tú estás jugando tranquilamente con Robotrete. El mundo (entendiendo por mundo la mesa) está seriamente amenazado por una nave nodriza con forma de tarrina de Tulipán. De repente, de la nave surge una plataforma con mecanismo neumático (a juzgar por la onomatopeya vocal) que podría parecer un cuchillo de Nocilla, porque en efecto lo es, pero se trata de la pasarela por la que descenderán las hordas de robots intergalácticos dispuestos a conquistar el mundo. La supervivencia de la especie humana y la del propio desayuno están en juego. Robotrete actúa sin mayor dilación: ¡¡Zuruños fuera!! ¡¡Rayos cisterna!! y de repente ¡ZAASS!. Te cae una colleja a la altura del cerebelo y del sopapo besas la mesa. A continuación la mítica Frase Enana nº 1:

Haz el favor de tomarte el zumo de una vez. ¡¡Rápido, que se le van las vitaminas!!
-  ….
- ¡¡¡ Y deja de hacer el tonto !!!

¿Adónde se van las vitaminas? Me preguntaba. ¿Acaso se evaporan y quedan en el aire en suspensión? ¿Qué tiene eso de malo? De acuerdo que el zumo sea para mí, y también las vitaminas, pero a lo mejor pasa otro niño junto a mi casa en ese momento e inhala esas mismas vitaminas que se fueron de mi zumo y se salva ese año de la gripe.

Esto demuestra que las madres quieren lo mejor únicamente para sus propios hijos. Importa un bledo si el hijo de la vecina también coge la gripe. Lo importante es que las vitaminas del zumo de tu hijo sean para tu hijo.

A los pocos años, estaría al mando de un ambicioso trabajo de investigación pionero en el mundo entero (no sé si también en el Universo). Durante varios meses, desayunos y meriendas, trabajamos en la determinación de un parámetro del zumo absolutamente desconocido hasta entonces: el CTFv o Coeficiente de Tiempo de Fuga Vitamínico.

El CTFv no es ni más ni menos que el tiempo que tardan en irse las vitaminas de un zumo. Este parámetro nos da una idea de cuánto tiempo podemos tener un zumo servido en un vaso sin que se le vayan las vitaminas.

El resultado fue tan asombroso como desconcertante. Tras medir varias veces el tiempo en experimentos con condiciones de contorno diferentes, llegamos a la conclusión siguiente: ¡¡ El tiempo es variable !!. En efecto, unas veces llueve y otras hace sol, según le dé.

Lo más sorprendente es que el CTFv, coeficiente de tiempo de fuga vitamínico, típico de un zumo de naranja comercial tiene un valor aproximado de 7′143 nanosegundos. Es decir, un valor muy pequeño. Es decir, ¡¡ni de coña te vas a tomar un vaso de zumo de naranja comercial con vitaminas!!.

Sin embargo, el CTFv típico de un zumo de uva, plátano, maracuyá y frutas tropicales del bosque es muy superior, siendo igual o mayor a 20 horas. Es decir, puedes servirte un vaso de zumo, irte a Carrefour, hacer las compras del mes, volver y tú zumo conservará todas las vitaminas que tenía. Otra cosa es que con tantas frutas quedase sitio alguno en el tetrabrick para las vitaminas, pero esa es otra historia.

El hallazgo del CTFv pasó totalmente inadvertido por toda la comunidad científica, ya que los científicos son más de tomar café. No obstante, nosotros lo celebramos por todo lo alto con la fiesta más brutal de nuestras vidas. Un fiestón en toda regla en el que no faltaron los excesos. Jacobo se mareó y todo. Es lo que tiene comerse tres bombones de licor seguidos sin estar acostumbrado. ¡¡Qué risas!!

En la foto, Jacobo y otros tres amigos míos a los cuales no conozco absolutamente de nada. La instantánea recoge el momento álgido de la fiesta, máxima euforia y desenfreno. Está tomada sin avisar, a traición. Lástima que en ese momento me estuvieran mirando los cuatro.

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Después de aquel fiestón no hemos vuelto a tratar el tema de las vitaminas nunca más, pero aún quedan incógnitas por despejar. Los fabricantes de zumos, a lo largo de estos años, han realizado un descomunal esfuerzo en añadir vitaminas, oligoelementos, calcio, hierro, sanchís, estreptococos, biomanes y demás al zumo y se han olvidado completamente del problema primigenio de los zumos: la fuga de vitaminas.

Desde aquí quiero hacer un llamamiento: Científicos de todo el mundo, hagan el favor de concentrar sus esfuerzos (en lugar del zumo) en descubrir la forma de que no se le vayan las vitaminas a los zumos !!!.

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